San Pablo, 1 Corintios 13: 4-6

El amor es sufrido, es benigno;

el amor no tiene envidia,

el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo,

no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia,

mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree,

todo lo espera, todo lo soporta.


DESPLIEGA PESTAÑA

jueves, 30 de mayo de 2013

HOY JUEVES

Hoy jueves, hace aquí en Sevilla un día luminoso y azul. Día del Corpus Cristi, festivo en esta ciudad. Yo lo he celebrado sin salir de casa haciendo de este día una celebración personal que ha consistido en hacer únicamente aquellas cosas imprescindibles para la subsistencia. Ya lo dije una vez en “Derrota de una reflexión”: “La gran satisfacción de no peinarme”. Entiéndase como metáfora o como se quiera entender. Pues eso. En el silencio he procurado masticar algunos pensamientos para digerirlos mejor y, otros, han revoloteado como mariposas y han ocupado un espacio cuya independencia me estaba vedada o, mejor, yo no quería insistir en rescatarlos. Y hasta llegué a pensar que es necesario recurrir y trabajar ese espacio cero, ese andén vacío del no pensar, para ver cómo los pensamientos resbalan de la mente como por un imaginario trozo de seda sin hacerle el menor caso, tan sólo sentir su caída como una liberación. Y quedarme ahí, sin estrenar vestido ni zapatos, sin habitar calle, sino que, replegándome en mí, me he visto desnuda de materia, desnuda de emociones, para que de algún modo, a ser posible, el rum rum mental y el sufrimiento que conlleva, se evapore aunque sólo sea por el mero hecho de intentarlo.

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