San Pablo, 1 Corintios 13: 4-6

El amor es sufrido, es benigno;

el amor no tiene envidia,

el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo,

no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia,

mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree,

todo lo espera, todo lo soporta.


DESPLIEGA PESTAÑA

domingo, 1 de diciembre de 2013

EL AMANTE DE LADY CHATTERLEY

He visto la película (basada en la novela) de D. H. Lawrence, El amante de Lady Chatterley. Una historia que remueve en lo profundo emociones y sensaciones a aquel que las posea. Bendito sea el amor con mayúscula, con minúscula o con lo que se quiera. Sin embargo pesa mucho el coste de este amor en la conciencia, también de quien la posea. Sin embargo, yo vi un marido ruin que empujaba a su mujer a buscar un hombre para que le diera un hijo ya que él no podía y, lo curioso es que cuando ella lo hizo, él, el marido, le hubiese gustado ser él el que eligiera al candidato para ese menester. Me encantó las lecturas filosóficas que hace este señor desde su silla de ruedas a una mujer que sólo, al parecer, lo que desea es ser feliz. La importancia del sexo, la necesidad de él en una relación, queda bien patente como necesidad primerísima. Cuando ella lo encuentra y descubre al mismo tiempo el amor, son más que suficiente para  correr con el guardabosque a Canadá o al fin del mundo, si hubiera sido ese el destino de su hombre.

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