San Pablo, 1 Corintios 13: 4-6

El amor es sufrido, es benigno;

el amor no tiene envidia,

el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo,

no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia,

mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree,

todo lo espera, todo lo soporta.


DESPLIEGA PESTAÑA

lunes, 15 de agosto de 2011

LA GUERRA




Estamos en guerra. Metidos en una guerra hasta el cuello. El mundo árabe se levanta y agita su bandera de libertad. No se sabe cómo el espíritu dictatorial de los mandatarios árabes van a reaccionar después de tantos siglos acostumbrados a ejercer la opresión sobre sus semejantes. Ya lo estamos viendo: los más extremistas convierten a sus pueblos en una batalla campal, en una guerra civil. Aquellos que estaban destinados a defender a sus países de hipotéticas amenazas externas, son ahora, cuando temen perder su poder, los que los masacran. No sé cómo se puede justificar una guerra. Esta noche cuando los aliados bombardean Libia, un escalofrío me recorre, un temor me amenaza. No sé cómo acabaremos y dudo hoy de si se ha tomado la mejor solución para la pacificación de un pueblo en guerra. Nunca el fuego se apaga con otro fuego. ¿Estaremos sin saberlo en esa guerra mundial refinada y explicada, justificada y contada por las televisiones en color y la indolencia de tantos y, sobre todo, de esos mandatarios adinerados que no sabrían vivir sin sus pozos de petróleo y sus esclavos?





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