San Pablo, 1 Corintios 13: 4-6

El amor es sufrido, es benigno;

el amor no tiene envidia,

el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo,

no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia,

mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree,

todo lo espera, todo lo soporta.


DESPLIEGA PESTAÑA

sábado, 1 de octubre de 2011

PADRE

Ante la vida y la muerte, ante el temor de perder a aquellos que queremos. Ay, el dolor profundo del temor. Anoche soñé que estabas, que hablábamos, que tú me preguntabas como entonces, cuando eras un hombre sin edad ni fisuras, el hombre eterno que guardaba la casa, que traía el sustento y resistía todas las estaciones y desvelos. Y el tiempo iba pasando y se iba cumpliendo mi temor de perderte. Y ahora vuelves en mis sueños y me acompañas por los mismos caminos, y me adviertes de los mismos peligros y, hasta ensillas el caballo, para que yo regrese hasta la casa, antes que la tormenta se apodere del sol, como decías, y me sorprenda su furia a campo descubierto.

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