San Pablo, 1 Corintios 13: 4-6

El amor es sufrido, es benigno;

el amor no tiene envidia,

el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo,

no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia,

mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree,

todo lo espera, todo lo soporta.


DESPLIEGA PESTAÑA

sábado, 1 de octubre de 2011

TEMOR

Ese ruido que en la noche acecha, que no sabes de dónde procede cuando estás a solas y todavía despierta, con todos los recuerdos, deseos y oraciones cumplimentados, con todos las inquietudes detenidas y aparcadas, y, es entonces, cuando algo cruje, o parece que suena como un roce sutil que trata de ocultarse en el mismo silencio donde buscas silencio. El miedo a tener miedo, a esa soledad donde está el inventario de todos los temores. La ropa de la cama que te cubre se desploma de pronto sobre una de tus rodillas y, ya no esperas más. Enciendes la luz de la mesilla de noche y rebuscas como una desesperada por el espacio de la habitación, para terminar arrodillada al borde de la cama y mirar bajo los faldones del edredón. Nada, nadie, ni un alma, ni señal terrestre o extraterrestre, que quiera confundirme o amedrantarte. Tal vez fuera fruto de una confusión imaginaria. Quién sabe si los espíritus invisibles viajan en la noche, se acercan a sus seres queridos con la fiel ilusión de acariciarlos. Quién sabe.

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