San Pablo, 1 Corintios 13: 4-6

El amor es sufrido, es benigno;

el amor no tiene envidia,

el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo,

no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia,

mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree,

todo lo espera, todo lo soporta.


DESPLIEGA PESTAÑA

miércoles, 23 de octubre de 2013

VACUNAS

Las vacunas están proliferando desde hace no sé cuántos años, en un intento de salvar a la humanidad de lacras o enfermedades contagiosas, difíciles de erradicar y de curar. Pero, ¿qué son las vacunas. Cómo afectan a nuestro sistema inmunitario, ¿no nos revolucionaran los genes y nos producirá males mayores, cómo debilitan la salud del individuo al que se vacuna, qué secuelas producen en los órganos vitales, cómo nos afecta celularmente hablando y cómo afecta incluso a nuestro funcionamiento mental, es decir a las neuronas? Yo no tengo la explicación, pero me la temo, si alguien se atreviera a sincerarse. Lo cierto es que nos las venden con una alegría desaforada y con un atrevimiento sin límites. No hay que olvidar que será un buen negocio cuando se halle y se pruebe (más o menos) la formula deseada de la posible vacuna del VIH. Qué gran dolor para la humanidad saber que el acto amoroso puede llevarle a la enfermedad y a la muerte. Quién se fía ya de nadie. Quién se atreve a esa entrega momentánea de aquí te pillo y aquí te mato. O, antes del lecho aporte usted las credenciales analíticas que le acrediten que por sus venas no corre el virus maldito. O ¿está usted vacunado/a? ¿Es segura esa vacuna? “Te amo, mucho, amor, pero, intercambiemos unos correos periódicos con nuestras últimas analíticas, antes de nuestro primer encuentro”.

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