San Pablo, 1 Corintios 13: 4-6

El amor es sufrido, es benigno;

el amor no tiene envidia,

el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo,

no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia,

mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree,

todo lo espera, todo lo soporta.


DESPLIEGA PESTAÑA

miércoles, 23 de octubre de 2013

UNA MANO AMIGA

Vivir se puede vivir de muchas maneras y casi nadie elige su forma de vivir. Siempre estamos aparcando el sufrimiento y, a veces el dolor; esa herida que sangra, esa incógnita que late y nos destruye porque no somos capaces de resolverla. Nos refugiamos en el trabajo, en el día a día, en el color del rostro de nuestros hijos. Si ellos tienen salud, ya lo tenemos todo, nos decimos y no es verdad, cuándo sabemos que a nosotros nos faltan besos, reconocimiento, amor. Y solemos vagar por los planes que nos hemos trazado: terminar ese documento que continúa en las tripas del ordenador, arreglar las macetas, lavar el coche, o pintar algún cuadro que parece que el lienzo llama y los pinceles esperan. Pero sin engañarse, hay un vacío oculto en lo más hondo, casi una ansiedad que revela que es preferible contar con una mano amiga que se una a la tuya. Para este episodio hay que contar con la memoria o con los cimientos recios de una relación sincera. Es decir alguien que te haga tilín, que te atraiga, que te enamore para toda la vida o para el resto de tu vida. He dicho.



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