San Pablo, 1 Corintios 13: 4-6

El amor es sufrido, es benigno;

el amor no tiene envidia,

el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo,

no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia,

mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree,

todo lo espera, todo lo soporta.


DESPLIEGA PESTAÑA

domingo, 16 de marzo de 2014

PRIMAVERA

La primavera se adelantó en Sevilla y trajo sus alforjas llenas de flores y de silencio. Silencio de los parques y silencio interior; ese silencio íntimo, lugar para el amado que tendría que llegar y profanarlo con su risa. Y los árboles renovaron su savia, al tiempo que los pájaros descubrieron de nuevo su canto. Yo estoy tejiendo páginas para tomar las riendas de mi vida y volver a ordenar las cosas y los versos. Nunca se sabe, nunca, si no sería mejor contemplar cómo la nube pasa, cómo la luz sustituye a las sombras o cómo el amor hay que considerarlo como un bien mayor, capaz de sostenernos y hacernos levitar sobre el árido vuelo de los días. Es posible que el corazón se empeñe en la locura de hacer su voluntad y se entusiasme, y nos conduzca al lugar del ensueño y la ilusión.

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