San Pablo, 1 Corintios 13: 4-6

El amor es sufrido, es benigno;

el amor no tiene envidia,

el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo,

no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia,

mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree,

todo lo espera, todo lo soporta.


DESPLIEGA PESTAÑA

domingo, 8 de julio de 2012

VACUNAS


Las vacunas están proliferando desde hace no sé cuantos años, en un intento de salvar a la humanidad de lacras o enfermedades contagiosas, difíciles de erradicar y de curar. Pero, qué son las vacunas. Cómo afectan a nuestro sistema inmunitario, cómo debilitan la salud del individuo al que se vacuna, qué secuelas producen en los órganos vitales, cómo nos afecta celularmente hablando y cómo afecta incluso a nuestro funcionamiento mental, es decir a las neuronas. Yo no tengo la explicación, pero me la temo, si alguien se atreviera a sincerarse. Lo cierto es que nos las venden con una alegría desaforada y con un atrevimiento sin límites. No hay que olvidar que será un buen negocio cuando se halle y se pruebe la formula deseada; me refiero a la posible vacuna del VIH. Qué gran dolor para la humanidad saber que el acto amoroso puede llevarle a la enfermedad y a la muerte. Quién se fía ya de nadie. Quién se atreve a esa entrega momentánea de aquí te pillo y aquí te mato. O, antes del lecho aporte usted las credenciales analíticas de que acrediten que por sus venas no corre el virus maldito. O ¿está usted vacunado/vacunada? Cómo puede usted acreditármelo. ¿Es segura esa vacuna? ¿No nos revolucionaran los genes y nos producirá males mayores? “Te amo, mucho, amor, pero, intercambiémonos unos correos periódicos con nuestras últimas analíticas, antes de nuestro encuentro”. 

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